Más sobre nuestra espiritualidad

Kekako

Un pueblo que camina guiado por una espiritualiad

La Koinonía Juan Bautista está caracterizada por una espiritualidad vivida según la figura de Juan Bautista.

Ésta promueve una nueva mentalidad que permita pasar de una iglesia evangelizada a una iglesia evangelizadora; de “explicar” a Jesús a presentar una Persona viva que actúa a través del Espíritu Santo.

KeKaKó es un término creado a partir de las sílabas iniciales de tres palabras griegas presentes en el Nuevo Testamento.

La sílaba Ke está por Kerigma

 

Es la proclamación de la muerte y de la resurrección de Jesús. Para nosotros significa ser testigos de nuestro encuentro personal con el Señor Jesús, como lo ha sido Juan Bautista.

La sílaba Ka está por Carisma

 

Significa don de gracia. El don por excelencia es el Espíritu Santo, que da los carismas, y así confirma la Palabra anunciada y edifica la comunidad. 

La sílaba Ko está por Koinonia,

 

Cuyo significado es comunión. Para nosotros significa pasar desde el encuentro personal con el Señor Jesús hasta el encuentro con el hermano, parte de un único cuerpo donde todos están unidos recíprocamente en la caridad.

"Camparmó, casa de conversión de comunión, donde mi amor tendrá el resplandor de mi resurrección"

Profecía de Camparmó ( 1978)

Nuestro modo de saludarnos diariamente

expresa en síntesis, nuestra espiritualidad.

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  • El saludo “Cristo ha resucitado”, junto con la respuesta “Verdaderamente y nosotros con él” es la proclamación de una Presencia que suscita una respuesta personal. Esta Presencia llena todo el día y media en las relaciones fraternas, es decir, entre miembro y miembro está Cristo.

  • El saludo al final del día “Gracias por recibirme” expresado recíprocamente, manifiesta la gratuidad del ser acogidos, así como somos, por el Señor, a través de la mediación de los hermanos. 

Elementos al centro de nuestra Espiritualidad

 

 

En el centro de la espiritualidad se encuentran los siguientes elementos:

  • la Biblia leída sistemáticamente y orada;

  • la oración de alabanza, personal y comunitaria; 

  • la apertura a los carismas del Espíritu; 

  • la vida comunitaria intensa que se convierte en amistad;

  • el anuncio kerigmatico como habito.

"Sus manos estén siempre dirigidas hacia Mi,

para ser bendecidas en la obra que deberás cumplir"

 

Profecía de Camparmó ( 1978)

Figuras bíblicas de nuestra espiritualidad

1. Juan Bautista

  • Anuncia a Cristo, el Cordero de Dios en medio de nosotros.

  • Lo reconoce desde una experiencia carismática. 

  • Forma discípulos que siguen a Jesús. 

 

 

2. Los dicípulos de Emaús (cfr. Lc 24)

 

Jesús no tiene miedo de la debilidad humana. Él camina con nosotros, no se escandaliza de nuestro pecado, no desprecia lo que somos. Jesús camina con los discípulos que se dirigen hacia Emaús, aunque no lo vean, y habla partiendo de un presupuesto de fe: de la Escritura, de las promesas de Dios. No les obliga a creer, habla, comparte con ellos. Invita a los discípulos a escuchar para poder creer porque la fe nace de la escucha de las promesas. Así también nosotros partimos de las promesas y las compartimos y ciertos gestos los hacemos porque creemos en las promesas. 

 

Los discípulos más tarde testimoniarán que sus corazones ardían al escuchar a Jesús compartir acerca de las promesas de Dios. Éstas tienen la capacidad de hacer arder el corazón: es nuestra evangelización kerigmática (Ke).

Jesús, invitado, se queda con ellos en un ambiente familiar, a la mesa, en una convivencia de amistad. De igual modo, para nosotros el lugar privilegiado es aquel donde están los hermanos, con todas sus diferencias. La fe va acorde con todos los estilos de vida, todas las personas, todas las culturas, todos los ambientes. Tiene la capacidad de santificar cualquier ambiente. Así nace la amistad (Ko).

En este contexto se abren los ojos de los discípulos y reconocen a Jesús. La fe en las promesas y el compartir suscitan amistad y se abren sus ojos. 

 

A partir de esta experiencia nace el impulso para ir a anunciar que Cristo ha resucitado

Estando juntos, caminando, compartiendo, escuchando la Palabra y proclamando las promesas surge la fe y crece la amistad que llevan a reconocer a Jesús resucitado, presente en medio de nosotros. 

¡Nuestra relación es con Cristo resucitado! Un resucitado no escatológico (no del juicio final), sino que viene a nuestro encuentro en la Palabra y en la amistad, Cristo que camina cercano, que comienza a  hablarnos y hace arder nuestros corazones, y entonces nuestro ojos se abren y los miedos se van.

 

La Palabra hace surgir en nosotros las ganas de estar con el Señor y con los hermanos: “Quédate a comer con nosotros”. Esta es la Koinonía. 

 

Se perfila así la clave interpretativa del Cristo resucitado:

  • Jesús camina con nosotros (KE) y el corazón arde;

  • El Espíritu hace arder los corazones (KA) y los ojos se abren;

  • Los amigos están juntos (KO) y van hacia los demás para anunciar que Cristo ha resucitado (KE).

 

 

De este modo el círculo se cierra para después reabrirse a una escala más grande. 

Así es el contexto en el que nació la Iglesia; así es el contexto en el que nace la Koinonía Juan Bautista.